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AINHOA GUTIERREZ SANTORCUATO, mayor de edad y cuyos datos de identidad figuran en el dossier 305/97 del Tribunal Central de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional de Madrid, compareciente delante de la justicia declara: Por la presente, pongo en conocimiento de este Tribunal los hechos que siguen, considerando que constituyen un delito de torturas esta previsto en el articulo 173 y siguientes del Código Penal. 1º) El 24 de septiembre. A las 6 h. de la mañana, cuando salgo de mi domicilio con mi compañero y mi hermano, soy detenida y nos introducen en un vehículo ocupado por dos guardias civiles. Pistola en mano, nos obligan a mantener la cabeza baja y las manos adelante. Al llegar a la comisaria de la Salve, nos separan. Me registran y me meten en una celda oscura y sucia. Me obligan a desnudarme, me quitan los cordones, el cinturón, los pendientes, sortijas, cadena y el dinero que tengo. Quedo durante largas horas de pie y con la prohibición de apoyarme contra la pared. Me amenazan de muerte, de violarme, de asistir a la muerte de mi compañero. Me preguntan de asuntos a los cuales no sé responder y comienzan a pegarme la cabeza contra la pared mientras uno de ellos grita: "no te pego la cabeza contra la pared, porque después dirás que es la Guardia Civil quien lo hace". Tanto las amenazas como los golpes contra el suelo de la celda son constantes. Ese mediodía me llevan a casa de mi madre. Me introducen en un coche mientras se ríen de la muerte de dos militantes vascos. Me preguntan si yo me besaba con Gaizka y me dicen que le van a cortar el "pito". Su lenguaje y su falta de respeto me dan miedo. Me quedo en el coche un largo rato ya que esperan no sé que orden. Las preguntas se suceden. Los golpes en la cabeza y los tirones de pelo son constantes. Cada vez que no contesto, me pegan o me tiran del pelo. Llegamos a Galdakao, su comportamiento cambia. En casa de mi madre no recibo golpes. Me dejan incluso saludar a mi madre y a Karmelo mi hermano, les cuento que me han pegado. En la calle había gente que había venido a animarme y en el coche, de vuelta a la Salve, me dicen que van a darme tantos golpes como personas había en la calle para darme ánimos. Me preguntan, cuantas personas había, y los golpes no cesaban. 2º) Llegados al cuartel de la Salve, rellenan una ficha policial y sobre las 23 h 30' en furgón me trasladan a Madrid. Dentro del furgón hay otros 4 detenidos con los cuales no me dejan hablar. Llegamos a Madrid a las 4 h 30' y me meten en una celda diciéndome que en cuanto oiga algún ruido me tengo que poner de pié contra la pared y con la cabeza baja. Los golpes sobre la puerta o su apertura son muy frecuentes durante la noche. El 25 de septiembre me llevan a una habitación blanca. Sobre la pared y a la altura de las rodillas hay manchas negras. Comienzan a gritar, a amenazarme y a interrogarme, me pegan en la cabeza con rollos de papel de periódico o de revistas. Me obligan a hacer flexiones mientras me pegan con esos rollos de papel. Al cabo de un tiempo largo, me meten una bolsa de plástico negra sobre la cabeza cerrándola alrededor del cuello. Me decían que me iban a ahogar y efectivamente en varios momentos tengo esa sensación. Intentaba sacarme la bolsa con las manos y me pegaban en las manos. Intentaba soltarla con los dientes y me decían que si lo desgarro me matan. Cuando ya no podía más, caía al suelo y el que tenía el rollo de papel me decía que me levantara que si no acabaría a patadas conmigo. Estaba empapada en sudor a causa de las flexiones, de los golpes, de la bolsa de plástico... uno entre ellos me pregunta si tengo calor, le respondo que un poco si. Ahora me doy cuenta que la respuesta no era la buena, me obligaron a desnudarme. Desnuda, los ojos vendados y la bolsa de plástico sobre la cabeza, comienzan a tocarme los pechos. Hacen comentarios sobre mi cuerpo y dicen que van a violarme con un palo de escoba. Me lo enseñan. Me piden que les enseñe el agujero del culo, que quieren verlo, pues es ahí donde me van a violar. Me manosean todo el cuerpo, llaman a otros compañeros para que vean a una "terrorista masoquista". Dicen que me excito pues tengo los pezones duros. La verdad es que estoy muerta de miedo. Los golpes continúan así como las flexiones o el saco de plástico sobre la cabeza durante casi toda la noche, de repente uno de ellos dice que se ha acabado la diversión y que me van a maltratar hasta que no pueda más. "trae la maquina" dice uno, el guardia civil que se encuentra detrás de mí me dice que se trata de "electrodos". Noto algo frío en mi nuca. Hablan de potencia 5, 6 que me van a aplicar esa potencia. El otro agente dice que no, que no pueden dejar marcas y que yo estoy sudando. Hablan de una pomada que hace desaparecer las marcas en dos días. El aparato está enchufado y noto su ruido en mi nuca. No puedo más, me entra una crisis de nervios y les digo que estoy dispuesta a firmar lo que quieren, que me traigan un papel para firmar. Se enfadan y dicen que les ofendo. El guardia civil que tiene el rollo de papel empieza a pegarme en la cabeza, sin escuchar más razones. Los golpes son tan fuertes y tan rápidos que recibo uno en la boca. Estas sesiones continúan. Cuando se calman comienzan a hablar de mi compañero. Dicen que le han conducido al hospital pero que a la vuelta a comisaría ya estaba muerto. Durante esas sesiones de tortura e interrogatorios me hacen aprender el texto que debo declarar después de mi interrogatorio. Eso dura dos horas: "empieza todavía una vez más, solo esta vez, tú haces la preguntas y las respuestas". 3º) En la celda, cuando me dicen que puedo estar tranquila, oigo ruidos de otros interrogatorios, lo que oigo a los otros detenidos me hace temblar. Oigo gritos, golpes y yo sé lo que pasan. En esos momentos estar en la celda resulta muy difícil. Oigo a un guardia civil hablar con otro para ver si es capaz de encerrarse conmigo en la celda. Oigo la puerta que se abre y siento entrar a alguien, oigo la puerta que se cierra tras de él. Se oyen risas en el exterior. Estoy contra la pared, los brazos levantados y la cabeza baja. El que entra me dice que tranquila, que viene a hablar conmigo. Sigo contra la pared, comienza a tocarme los cabellos y me dice a la oreja que gusto mucho desnuda, exploto en sollozos y le pido que me deje en paz, le digo que no soy más que una mierda y que me deje descansar. Insiste para que este tranquila, dura unos quince minutos, no consigo pensar, ni regir... 4º) durante los cinco días de mi detención el médico forense viene 3 veces al día. Durante esas 120 horas, no como nada, solamente bebo cuando el agua es de botella precintada pues sé del problema de que me droguen. Pido al Tribunal registrar mi queja y realizar diligencias legales útiles, verificar los hechos denunciados e identificar a las personas que han participado a fin de establecer las responsabilidades que se deriven. Bilbao, 4 de Noviembre 1997 |